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Hola, este es el lugar donde se concentran mis publicaciones más importantes. Las mismas van a estar referidas a las diversas actividades que realizo, voy a reflejar algunos pensamientos, colocaré algunos videos y canciones, entre otras tantas cosas.
En este blog, encontrarán diversas aristas en las cuales me atrevo a incursionar: las Ciencias (principalmente Química, Física y el Ambiente), la Música (desde opiniones y críticas, hasta composiciones personales, de mi banda y colaboraciones), la Docencia (en las áreas anteriormente citadas), la Política (como librepensador socialdemócrata y ex militante), los Medios (como productor y conductor), y demás temas de Interés General (cosas de la vida y el diario andar).
Espero que puedan encontrar lo que necesiten, y sino, estoy a su disposición!!

domingo, 31 de marzo de 2013

Mi humilde recuerdo de Don Raúl


Les comparto un texto actualizado de las humildes palabras que escribí para la Juventud Radical Arturo Illia el año pasado, a fin de recordar con solemnidad lo que significa para mí (como militante político) la desaparición física del viejo Alfonsín...




ALFONSÍN, EL LEGADO

Resulta difícil resumir en breves palabras lo que significó el Dr. Raúl Alfonsín para el radicalismo y, mucho más aún, para la Nación Argentina. No podemos – ni queremos – escapar del legado que el Padre de la Democracia dejó para cada uno de nosotros.
Es que, este pro hombre, hace recién 4 años que selló su destino, quedando grabado de manera indeleble en la memoria de todos, y bautizándonos como los herederos de su historia y de su nombre.

Como militante político, podemos destacar algunos de los hechos más notorios en los que participó, tales como el rechazo expreso a la lucha armada y el llamado a elecciones libres y sin proscripciones durante la mal denominada Revolución Argentina; la fundación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en 1975, en contra de las actividades que llevaba adelante la Alianza Anticomunista Argentina; la defensa de militantes opositores al régimen dictatorial establecido por la Junta Militar durante el Proceso de Reorganización Nacional, y la presentación de habeas corpus por los detenidos y desaparecidos, a costa de su propia vida, y denunciando esta masiva violación de los Derechos Humanos alrededor de todo el mundo; en 1982, encabezó la oposición a las acciones militares en el Atlántico Sur, que desembocaron en la Guerra de Malvinas, pregonando que éstas significarían el fortalecimiento de la dictadura.

Desde su arribo a la Presidencia de la Nación con un 51,7%, su gobierno enfrentó dos grandes problemas: la consolidación de la democracia (tanto en la difusión de la misma a los actores de la sociedad, como también en la relación con las Fuerzas Armadas), y el condicionamiento producido por la incipiente inflación y la crisis de la deuda producida por la dictadura.
El fortalecimiento de un Estado de Derecho implicaba la resolución de los problemas de manera pacífica, ordenada, transparente y equitativa. Quizás el gran problema que atravesó su gestión fue el resultado de ponderar los problemas políticos por encima de los económicos. Se fomentó la libertad de expresión y de opinión, se buscó la participación de la civilidad, el pluralismo y el rechazo a los fundamentalismos dogmáticos; se realizó un programa de alfabetización masiva, la eliminación de la censura en actividades artísticas, el sistema universitario y científico fue reformado, los intelectuales exiliados fueron repatriados, ocupando medios de comunicación y cargos políticos como asesores o funcionarios técnicos; se promovió la ley de divorcio vincular y la patria potestad compartida.

A sólo cinco días de asumir como Presidente, sancionó los decretos 157/83 y 158/83, en los que se ordenaba enjuiciar a los líderes guerrilleros de las agrupaciones Montoneros y ERP, como así también el procesamiento a las tres Juntas Militares que gobernaron entre 1976 y 1983. El mismo día, ordenó la creación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, integrada por destacadas personalidades independientes, como Ernesto Sábato, Magdalena Ruiz Guiñazú y Graciela Fernández Meijide, cuya exhaustiva investigación le fue entregada bajo el sempiterno título de “Nunca Más”. Declaró la nulidad de la Ley de Autoamnistía, promulgada por los militares. Esta etapa constituyó un hecho sin precedentes en el mundo, en contraste con las transiciones que por aquellos años atravesaron países como Uruguay, Chile, Brasil, España, Portugal, y Sudáfrica.
La sanción de la Ley de Punto Final, entendida en el contexto temporal, fue un freno al descontento generalizado en las Fuerzas Armadas, e impuso un plazo corto para el procesamiento de los acusados por delitos de lesa humanidad cometidos durante los años oscuros de la dictadura militar. Por su parte, la Ley de Obediencia Debida supuso la colocación de paños fríos a los ánimos de algunos grupos militares, que habían levantado sus armas en Campo de Mayo, la Semana Santa de 1987, situación en la que él mismo intervino valientemente, esquivando balas para negociar la rendición sin concesiones a los insurrectos. Aunque la tensión militar mantuvo en vilo a la gente, Alfonsín supo enfrentar el permanente estado de insubordinación de las Fuerzas Armadas, latente en los dos levantamientos siguientes, ambos en 1988.

No podemos dejar de destacar la política económica nacionalista clásica del radicalismo, fórmula que había dado resultados durante el gobierno del Dr. Arturo Illia, pero que encontró fuertes inconvenientes a mitad de los ’80: la inflación devoró ferozmente el creciente salario real. El conocido Plan Austral funcionó bien en sus comienzos, ya que logró frenar la especulación, pero la inflación volvió a mostrar una tendencia ascendente, que junto con la caída de los precios de los productos de exportación forzaron una reforma económica estructural, ya que el desfinanciamiento del Estado era un mal crónico. Este nuevo plan de flexibilización encontró fuerte oposición en el Congreso, principalmente en el peronismo. Cabe destacar que estas transformaciones, poco después las llevó adelante el menemismo durante los ’90. Es importante también mencionar que a pesar de la fuerte crisis, sin dudas, el legado económico perdurable más importante de Alfonsín fue la integración regional con Brasil, Paraguay y Uruguay, en lo que posteriormente dio origen al MERCOSUR.

En cuanto a la participación de la sociedad y legitimación de la institucionalidad, se destaca la consulta popular no vinculante y el acuerdo entre partidos políticos con motivo del conflicto por la soberanía de las islas con Chile, tras la mediación de El Vaticano, y resultando en la firma de un Tratado de Paz y Amistad con el país vecino.

Los datos intercensales entre 1980 y 1991 indican que el analfabetismo se redujo de 6,1 a 3,7% tras la implementación del Plan Nacional de Alfabetización, luego premiado por la UNESCO. Las universidades fueron reorganizadas bajo los principios reformistas, garantizando la autonomía plena, el cogobierno y la gratuidad.
Enfrentó el hambre y la pobreza con el Plan Alimentario Nacional, consistente en la distribución de cajas de alimentos a través de los municipios. Esta iniciativa fue reproducida después en otros países latinoamericanos.
En el año 1985, restableció un derecho vapuleado históricamente y reclamado por las mujeres: la patria potestad compartida. Significó un avance más contra sectores conservadores que priorizaban al cónyuge varón dentro de la familia. En 1987, a pesar de la fuerte presión de la Iglesia Católica, se promulgó el divorcio vincular, que suponía la anulación del matrimonio para más de 3 millones de argentinos que no podían volver a casarse.
En el ámbito laboral, fue marcado el enfrentamiento entre el sindicalismo y el gobierno de Alfonsín, y como prueba de ello basta con mencionar los 13 paros generales organizados por la CGT. Aún así, preservó el poder de fijar los salarios en manos del Estado. La inclusión de dirigentes gremiales en su gestión en 1988 derivó en la sanción de una nueva Ley Sindical con el apoyo de todos los sindicatos y el Congreso.

Alejado ya de la Presidencia, se mantuvo activo en como militante, comprendiendo la necesidad de tener nuevos enfoques frente al proceso de globalización en el plano internacional, y a la profundización de las políticas económicas liberales del menemismo.
La concreción del Pacto de Olivos supuso una gesta patriótica mediante la cual se acordó la reforma de la Constitución Nacional pero estableciendo pautas básicas, como permitir la reelección presidencial, pero el acortamiento del mandato; la incorporación de un senador por la minoría; se introdujo la figura del Jefe de Gabinete y la creación del Consejo de la Magistratura, a fin de atenuar el presidencialismo; y se incluyeron derechos antes no garantizados.
Posteriormente, en 1996, encargado de las Relaciones Internacionales del partido, consiguió la incorporación de la Unión Cívica Radical como miembro pleno de la Internacional Socialista.

En tiempos de la tristemente recordada Alianza, jugó un rol fundamental en la fundación de la misma, dando a luz una cultura aliancista programática con fuertes caracteres socialdemócratas. Si bien mantuvo un papel importante como intermediario entre las fuerzas políticas a fin de preservar la unidad de la coalición, el acercamiento del Presidente De La Rúa hacia sectores más conservadores, terminó por distanciarlo del gobierno.

Finalmente, tras una ardua guerra contra el cáncer de pulmón, a los 82 años el Dr. Raúl Alfonsín falleció.
Más de 80 mil personas hicieron fila para poder rendirle homenaje a sus restos, velados en el Congreso Nacional, y para ser llevados a la bóveda de los caídos en la Revolución del Parque, en el Cementerio de la Recoleta.
Desde allí, donde en un mármol reza un fragmento del Preámbulo de la Constitución Nacional, la memoria de Alfonsín ilumina el pensamiento y la acción de quienes militamos, y que, en nuestro afán de progreso, encontramos en ella la esencia del ser radical.-

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